
El otro día recordé aquella sensación que se tiene cuando llegas a una ciudad nueva, de ser nueva yo también, como cuando haces las maletas, y te vas, y pisas ese nuevo territorio, y miras a tu alrededor.. te tomas esos segundos para asimilar tu posición, y todo (o casi todo) te parece extraño, pero quieres descubrir, explorar.
Y te ves ahí, con 21 años, una niña aún, y te pierdes por los pasillos del metro, descubres que es posible hacer trasbordo, que hay 1, 2, 3, 4, 5, 6, 7... colores diferentes para llegar al trabajo cada mañana.
Yo escogí el lila: Sagrada familia.
Ves nombres de calles que nunca habías oído, ni imaginado. Caras nuevas, sonidos, colores.
Y tú, en el centro de todo ese ir y venir de ciscunstancias.
Esa sensación de sentirse tan extraña, pero al mismo tiempo, como en casa..

2 comentarios:
Me encanta esta foto!!
...la luz de domingo ayudó mucho! :)
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